Los sonidos en la etapa de educación infantil.

Los sonidos en la etapa de educación infantil.

Hace unos días leí una entrevista que hacían a Tamara Chubarovsky en el diario Segre (https://www.segre.com/), terapeuta del lenguaje y pedagoga antroposòfica. Es especialista en la relación que hay entre voz y movimiento para trabajar las dificultades con el lenguaje y las del desarrollo físico y anímico. Pero sobre todo es conocida por las rimas con movimiento, unos recursos muy muy valorados por las familias y escuelas. (www.vozymovimiento.com).

Con sus estudios demuestra la importancia de tomar conciencia del efecto que producen en nuestro cuerpo y alma los sonidos que contiene nuestro nombre.

Tamara dice que una forma de ayudar a los niños a su desarrollo de forma saludable, es a través de los sonidos. Es decir, nombrar a los niños por su nombre entero. Sus estudios demuestran que no se tienen que acortar los nombres de las personas porque en la energía que desprenden es donde hay nuestra verdadera voz. Si acortamos los nombres, los cambiamos. Si no llamamos a los niños por su nombre real, evitamos que conecten con sí mismos, y que se desarrollen correctamente. Los padres que prefieren ponerlos nombres cortos, que no se pueden acortar ni cambiar, están ayudándolos a tener un correcto crecimiento emocional.

Pero peor que acortar los nombres, es si sólo llamamos a los niños por el nombre entero cuando estamos enfadados. Entonces, relacionan su nombre (quien son) con la energía negativa y por lo tanto, es distancian del nombre, y también de ellos mismos. En los niños, impacta más la energía de la entonación que la palabra. 

Por lo tanto, Tamara afirma que los adultos tenemos que poner la entonación y energía correcta en la voz, las palabras, los sonidos, y así los niños podrán tener un desarrollo emocional correcto.

Según Tamara, podríamos decir que hablamos según nos sentimos. Tenemos que saber que cada sonido tiene su movimiento. Hay sonidos que calman, otros que alegran, otros que centran, … Y también los movimientos. Cómo cuando columpiamos un niño para que se calme. En algunas situaciones, como cuando estamos muy nerviosos, nos puede costar pronunciar la letra r puesto que es uno de los sonidos que necesitan de una cierta madurez emocional. En los niños, esto se nota más.

Para que los niños crezcan emocionalmente sanos, los adultos tenemos que ser coherentes entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hagamos. Se tiene que hablar a los niños de forma simple, corta y coherente. Con una voz real. Se les ha de dar instrucciones concretas y en el tono adecuado. Si no, educaremos niños emocionalmente inseguros.

Si quieres saber más, entra en el enlace de Tamara Chubarovsky.

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