Cuentos cortos

Cuentos cortos

 

Cuentos cortos 

Empezamos

 

Desde niña los cuentos han sido una parte muy importante en la vida. Cuando era pequeña, el mejor momento del día era cuando mis padres me contaban un cuento antes de ir a dormir. Después, de mayor, me regalaron una libreta con unas tapas muy bonitas que m’evocaben a mundos fantásticos y todo tipo de historias. Por eso la utilicé para escribir cuentos que a mí me gustaban sentir. La mayoría eran historias históricas, trágicas, amorosas (era ese momento que comenzaba la edad del pavo). Para mí esas historias tenían mucho sentido y me gustaba mucho escribirlas. Pero el resto de gente a la que les leía, toda orgullosa, no las entendían.

Desde pequeña me ha costado mucho aprender a leer y escribir. Tenía problemas de escritura y hacía muchas faltas. Para mí la escuela fue dura porque lo que a todo el mundo se le daba bien (en especial las matemáticas y las lenguas) a mí me costaba horrores. Me esforzaba mucho por mejorar; hacía muchos dictados, pedía que la madre me ayudas a ver las faltas de ortografía y me revisaba las estructuras de los textos. Mi esfuerzo casi no se veía reflejado después en la escuela. Y empecé a sentirme inferior a los demás y mi autoestima fue hacia abajo. Llegó un momento que lo que consideraba una de las mejores cosas que hacía, escribir cuentos, no era buena porque nadie las entendía. Por este motivo voy abandonar este hábito.

De mayor descubrimos que tengo un trastorno de lateralidad que afecta al aprendizaje (para que os hagáis una idea es muy similar a la dislexia). Entendimos muchas cosas que me pasaban en la escuela y ayudó a rebajar mi inquietud.
Cuando ya estaba en la Universidad y hacía de monitora de colonias en verano empecé a contar cuentos a los niños antes de ir a dormir. Cada noche explicaba uno nuevo, algunos inventados por mí y otros que me sabía de memoria. No podía leerlos porque no había luz, por tan muchas veces improvisado. Me encantaba contar cuentos porque se durmieran y me hacía sentir orgullosa cuando los niños me pedían que les cuentas un cuento.
(Si nunca tiene problemas para dormirse vuestros niños, es un método infalible, explicarles un cuento en voz flojita y con las luces apagadas)

Los últimos años de la carrera de diseño gráfico descubrí la ilustración, que me fascinó. Era otra manera de crear historias sin utilizar la escritura. Decidí especializarme en esta rama artística y gracias a la ilustración me convirtió en una narradora de imágenes. Esto que hizo que recuperas mi autoestima.

Fue hace muy poco, cuando hablando con mi padre, él me animó a volver a retomar la escritura de cuentos. Con mucho cuidado he vuelto a escribir pequeñas historias que también he ilustrado y que me gustaría compartir con vosotros. Por eso, he pensado que a partir de ahora intentaré ir colgando algunas historias que he escrito e ilustrado que podáis leerlas y explicarlas a sus niños y quién sabe si dentro de un tiempo puedo hacer un libro .

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